Hola a todos y perdón por no haber escrito durante tanto tiempo, espero comprendan. El día de mañana tengo que presentar un examen bastante difícil para el cual tengo que leer demasiado… Por lo mismo se me ocurrió una idea estupenda, y es que mi hermano Memo me pidió escribir la reseña del concierto de Sabina al cuál asistimos el pasado fin de semana. Yo sé que muchos de ustedes no conocen a Joaquín o que si lo conocen probablemente les parezca música de viejitos. Los entiendo, pero la verdad creo que la música del flaco es como el vino, hay que dejarla un tiempo al aire para que sepa mejor. Espero que con la reseña conozcan un poco más del flaco Sabina y lo escuchen (sus canciones son verdaderos poemas con sorpresas que, una vez entendidas, son extraordinarias). Así que…Sabina, Chilangate y anda. Y Sabina anduvo.
El pasado sábado 17 de Abril tuve la oportunidad de asistir al cuarto concierto que ofreció el cantautor español, Joaquín Sabina, en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México. Llegué al lugar al veinte para las siete, a pesar de que mi boleto indicaba las ocho pm como hora de inicio del evento. Esperé en una de las mesas del café Jekemir y, a pesar de lo increíblemente elevados que me parecieron los precios de las islas, me compré unos nachos y un refresco. Pagué un total de $ 85 por los dos.
Ya mas tranquilo y disfrutando de mis nachos comencé a observar a la gente que me rodeaba y me pareció comiquísimo el hecho de encontrarme con varios Sabinitas, lo digo por la sorprendente cantidad de bombines que se veían en las cabezas de los fans. Otra cosa que me pareció curiosa fue ver a personas de varias generaciones, incluso niños. Esto no habla más que de la inmortalidad de las canciones del madrileño.
Cuando faltaban solo veinte minutos para las ocho de la noche me dirigí a ocupar mi lugar dentro del auditorio, el cual estaba ocupado en algo cercano al 30% de su capacidad. Tratando de encontrar alguna explicación al hecho de que el teatro estuviera prácticamente vació se me ocurrió que el espectáculo no era nada mas que un absoluto fraude, o que quizás la crisis en México nos había pegado duro. Total que cuando faltaban alrededor de 5 minutos para dar inicio al concierto yo no hacía otra cosa más que buscar los lugares vacíos mas cercanos al escenario, pero de pronto las luces se apagaron y al fondo sólo se veía a un gachupín vestido de gondolero veneciano tocando un acordeón. Cuando me dí cuenta el auditorio estaba lleno en su totalidad. Increíble la impuntualidad de los mexicanos que a pesar de haber pagado por ver, literalmente nos vale madres perdernos el inicio del concierto de nuestro cantante favorito.
Joaquín fue recibido entre gritos y alaridos por parte del público, quien coreó la canción de apertura, “Tiramisú de limón”, a la que le siguieron grandes títulos como “Menos dos alas”, “Cristales de bohemia”, “Medias negras”, entre otros. Pero sin duda las canciones mas cantadas y aplaudidas por el público fueron “19 días y 500 noches”, “Una canción para la Magdalena”, “La del pirata cojo”, “Noche de bodas”, “Boulevard de los sueños rotos”, “Y sin embargo”, “Calle melancolía”, “Llueve sobre mojado”, “Y nos dieron las 10”, “Amores que matan” entre otras… muchas otras.
Entre las cosas que podrían no haberme gustado estuvo el hecho de que el viejo se cansaba mucho y tenía que salir a darse sus descansos. Pero esto dió oportunidad a que escuchara la maravillosa voz de la andaluza Mara Barrios “La Marita”, la mejor voz de flamenco que escuchado en mi vida, y además muy guapa. Sobre todo cuando salió disfrazada de “mujer de la vida galante” para “Una canción para la magdalena”. UFF…
Otra de las cosas que hicieron del evento uno de los mejores conciertos que he presenciado fue que Joaquín invitó al grupo español “El Canto del Loco” a cantar con la canción de “Muñeca”, más conocida como “Princesa”. Cabe mencionar que me acabo de enterar de que sólo los espectadores que asistieron al concierto del sábado pudieron ver al Canto del loco y a Joaquín juntos en el Auditorio Nacional.
Para finalizar sólo me queda decir que a pesar de las bajas expectativas del público, el concierto duró dos horas y media. Además, el cantante le dedicó una de sus canciones a su entrañable amiga Chavela Vargas después de felicitarla por su cumpleaños número 91 (increíble). Al final, después de la última canción Sabina nos concedió la muy reclamada “otra”. Por mi parte no me queda más que recomendarles que vayan a su concierto si viven en alguna de las ciudades que estará visitando dentro de la República pues sus conciertos en la capital han llegado a su fin.

Joaquin Sabina & Fito Paez – Llueve sobre mojado
Por: Guillermo Ramos