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El Blog de Edd

Technology, armchair philosophy, politics and other atrocities.

Tag: Turing

  • Deus ex Machina

    “En el principio, estaba el Hombre. Y por un tiempo, fue bueno. Entonces el Hombre hizo a la Máquina a su imagen y semejanza.”

    – The Second Renaissance, The Animatrix

    Al ver al mundo que nos rodea los humanos siempre hemos envidiado el poder de hacer uno propio. Y vaya que lo hemos intentado. Ahora, en la Era de la Información, se asoma la posibilidad de realizar el Santo Grial de la ingeniería: las máquinas inteligentes. Y no en el sentido de las “etiquetas inteligentes” de Microsoft Word. Verdaderamente inteligentes, y aún mejor, máquinas conscientes. Tener el poder de crear seres semejantes a nosotros. Hacernos dioses. Este tema ha fascinado a la humanidad desde hace miles de años.

    Seguramente, para poder hacer máquinas inteligentes, debemos saber lo que es la inteligencia. Cedo la palabra a la sabia Wikipedia: (Perdón que cite a Wikipedia en inglés, pero la versión en español es francamente penosa. Por cierto, si alguien tiene un rato, puede traducir artículos al español para contribuir.)

    Intelligence is an umbrella term describing a property of the mind comprehending related abilities, such as the capacities for abstract thought, reasoning, planning and problem solving, the use of language, and to learn.

    Muy bien, tenemos que la inteligencia es una propiedad de la mente. Pero, espera, ¿qué demonios es la mente?

    Mind (pronounced /ˈmaɪnd/) is the aspect of intellect and consciousness experienced as combinations of thought, perception, memory, emotion, will and imagination, including all unconscious cognitive processes.

    De acuerdo, la mente es un aspecto de la conciencia. Hmmm…

    Consciousness is subjective experience or awareness or wakefulness or the executive control system of the mind. It is an umbrella term that may refer to a variety of mental phenomena.

    Entonces, la conciencia es el control executivo de la mente. Esto tiene que ser una broma…

    Descuiden, no debemos sentirnos estúpidos si no podemos definirlas, después de todo nadie ha podido hacerlo en más de 2,000 años de historia de la filosofía. Además, aún no he visto pruebas irrefutables de que existen consciencias fuera de la mía (pero ese es tema para otro post). ¿Cómo podemos, entonces, decir que nuestras máquinas son inteligentes si no podemos decir que significa ésto? Por suerte, nosotros los humanos no nos caracterizamos por esperar a saber qué implican las cosas antes de ponernos a hacerlas (véase: Large Hadron Collider). Además, tenemos gente como Alan Turing:

    “Si una máquina actúa tan inteligentemente como un ser humano, entonces es tan inteligente como un ser humano.”

    – Alan Turing

    Si creemos lo que dice Turing, lo único que tenemos que hacer es imitarnos lo suficientemente bien para hacerle creer a otro humano que una máquina es otro humano y habremos creado una máquina inteligente. Por supuesto, para fines prácticos (como un futuro en el que los robots son nuestros esclavos) no necesitamos más. Hasta nos podría ahorrar asuntos complicados como Derechos Robóticos (como Derechos Humanos, pero de robots. ¿Entienden?). Pero nosotros, los humanos, tenemos esa maña de seguir preguntando tonterías cuando todo parece resuelto (¿No odian a los humanos, a veces?) . Aún queremos saber qué tan inteligente es la máquina. Si, se parece a nosotros pero, ¿es como nosotros? ¿Una máquina así adquiere subjetividad?

    中国房

    Imaginen un programa de computadora que ha sido programada para responder apropiadamente a cualquier pregunta que se le haga. Toma caracteres chinos como entrada y responde con caracteres chinos. Este programa convence a cualquier persona que hable chino de que la computadora es otra persona. Según nuestro amigo Turing, la computadora entiende chino. Un ejemplo es el maravilloso Google Translate que utilicé para el título de ésta sección (dice “cuarto chino”, por cierto), aunque aún le falta para convencer a alguien de que es un humano.

    Ahora, imaginen un tipo encerrado en un cuarto, en el cual su única forma de comunicación es la ranura por debajo de su puerta (Claramente, el tipo sería empleado de the Dharma Initiative). El hombre recibe hojas con preguntas en chino por debajo de su puerta. Su trabajo consiste en tomar libros que tienen instrucciones paso a paso para responder a éstos mensajes (el hombre no habla nada de chino). Al terminar, entrega la respuesta por la ranura de la puerta. Hace exactamente lo que hace el programa, pero manualmente.

    Un tal John Searle dice que dado que el hombre hace exactamente lo que la computadora haría, y no entiende nada de chino, la computadora tampoco lo entiende. Dado que lo que hace la computadora no puede ser descrito como “pensar”, porque sólo sigue instrucciones, no tiene mente. Actuar inteligentemente no es lo mismo que ser inteligente para Searle. Esta postura se conoce como I.A. débil (la de Turing es I.A. fuerte).

    Sin embargo, la I.A. fuerte tiene otro argumento. Se basa en que nosotros, los humanos, somos conscientes e inteligentes (aunque Paris Hilton se esmere en demostrar lo contrario); y que somos robots nosotros mismos. Claro, de carbono, oxígeno y nitrógeno en lugar de fierro y silicio, pero robots después de todo. Claro, esto asumiendo que nuestra inteligencia se deba a lo material, porque no considera la existencia del espíritu. Otros dicen que el cerebro humano no es una computadora, porque no piensa en términos de números. Sin embargo, la cuestión aún es valida para simulaciones de cerebros.

    De ser la I.A. fuerte correcta, no hay nada que imposibilite una máquina verdaderamente inteligente. Personalmente, yo creo que la respuesta va por ahí, aunque algunas cosas aún me causan conflictos. Además, ésta postura pone a los robots irremediablemente en el campo de la ética.

    Una de las cosas que me causan conflicto con la I.A. fuerte es cómo se crea la mente. Suena algo absurdo que de un momento a otro surja una. Y lo que me pregunto a mí mismo para “resolverlo” es: ¿cómo se creó mi mente? Tengo la impresión de haber existido siempre. Obviamente, no tengo recuerdos de tiempos antes de mi nacimiento, pero tampoco tengo un recuerdo de un momento en que pueda decir “aquí comencé a existir”. Mi conciencia no sabe dónde está su principio. Quizá un robot con I.A. fuerte tenga una experiencia similar.

    Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de Máquinas Sentientes

    “¡Soy un niño de verdad!”

    – Pinocho apoya la inteligencia artificial fuerte

    Como dije, si las máquinas comienzan a sentir como nosotros, la cuestión de sus derechos surge inmediatamente. Actualmente, la Declaración de los Derechos Humanos nos otorga derechos simplemente por el hecho de ser humanos. El problema es, ¿como se define “humano”? Si es pertenecer a la especie Homo Sapiens, los robots no entrarían en ella. Si es tener una conciencia, razón, sentimientos y voluntad, tendríamos que incuírlos. No hacerlo constituiría una especie de “racismo”.

    Esta cuestión siempre me ha parecido fascinante: ¿qué haremos los humanos si alguna vez nos encontramos a alguien semejante intelectualmente pero completamente distinto a nosotros físicamente? Ahora la tenemos fácil, porque somos los únicos seres que conocemos que cabe en cualquiera de las definiciones de “humano” que mencioné. Pero considerando la actitud de soberbia y superioridad que mucha gente tiene hacia los animales o a otros humanos de etnias distintas, no soy tan optimista. Si algún día creamos robots sentientes o si nos llegamos a encontrar vida inteligente en otros mundos, creo que la reacción predominante será la xenofobia. La reacción a lo desconocido generalmente es de miedo, lo que casi siempre lleva a la agresión.

    Pero aún si fuese teóricamente posible hacer máquinas conscientes y libres, dudo que se construyan. Después de todo, ¿cuál es su utilidad?. No nos interesan máquinas que se depriman, sino que siempre estén dispuestas a trabajar; no queremos que nos desafíen, sino que nos obedezcan; no nos conviene tener hordas de robots pidiendo sus derechos, sino tener esclavos que nadie quiera defender. Si no tienen mucho valor comercial, lo más probable es que no se desarrollen.

    Por supuesto, un grado de inteligencia sí es deseable. Nos encanta que Google Maps encuentre la ruta más corta a donde vamos, y que los aviones no se estrellen aunque el piloto sea un inepto. Además, robot con creatividad serían invaluables para resolver problemas complicados rápidamente. Pero la libertad es un problema. De hecho, el célebre escritor de ciencia-ficción Isaac Asimov proponía limitar su libertad con 3 leyes:

    1. Un robot no puede lastimar un humano o, por inacción, permitir que un humano sea lastimado.
    2. Un robot debe seguir cualquier orden que le de un ser humano, excepto cuando las órdenes entren en conflicto con la Primera Ley.
    3. Un robot debe proteger su propia existencia siempre y cuando la protección no entre en conflicto con la Primera o Segunda Ley.

    Afortunadamente, eso significaría que no veremos la dominación robot más que en películas. Claro, a menos que robots no conscientes sean utilizados por un humano como herramientas para la dominación. Eso aún es completamente posible…