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Etiqueta: Franklin

  • Big Brother is coming to town!

    “Los que estén dispuestos a cambiar su libertad por seguridad temporal, no merecen ninguna y perderán ambas.”

    -Benjamin Franklin

    He tenido el escribir este post en mi lista de pendientes desde hace tiempo, y decidí hacerlo ahora que inició el año en que la ley del “Registro Nacional de Celulares” probablemente cancele mi teléfono por no registrarlo. Verán, ésta y la ley de los GPS en autos nuevos (ésta es un poco más vieja) me han alarmado bastante.

    No soy y nunca he sido un fan de las teorías de conspiración (está bien, lo soy, pero sólo porque las encuentro increíblemente graciosas), pero uno no puede evitar sospechar…

    The Marauder’s Map

    Lo dispuesto en la fracción XI del artículo 16 referente al Dispositivo de Geolocalización o de Georeferenciación Satelital Radioeléctrico o de tecnología similar, será obligatorio para los modelos 2008 en adelante.

    De no ser así los dueños tendrán hasta 45 días para instalárselo, de incumplir pasado el plazo serán acreedores a una multa y la negación de la tarjeta de circulación.

    Por donde sea que uno quiera conducir un auto por la capital de nuestro hermoso país: Los Estados Unidos Mexicanos, orgullosamente americanos, pertenecientes a este Nuevo Mundo donde prevalece la libertad y los ideales de la Ilustración y la Revolución Francesa, tendrá que transmitirle su posición con un margen de error de pocos metros al gobierno vía satélite. Vive la liberté.

    ¿Qué tiene esto de malo? Después de todo, esta medida tiene una explicación: su propósito es combatir a aquellos malvados individuos que quieren privarnos de nuestra máquina automóvil que hemos conseguido con el sudor de nuestra frente en un trabajo honrado. No tengo problema alguno con eso. Quien quiera contar con un servicio que localice su coche en caso de robo debería poder hacerlo. Quien quiera.

    El problema es que no se nos está sugiriendo. Nos multan si no lo hacemos. Y nos quitan el derecho a circular en un auto al quitarnos la tarjeta de circulación. Creo que esto merece un poco más de énfasis:

    El Gobierno del Distrito Federal te multará y te quitará el derecho de circular en un auto si no estás dispuesto a decirle donde está, 24 horas al día, 7 días a la semana.

    Además, no comprendo la lógica de cómo esto va a combatir el robo de autos. Imagino que un robo pasaría de la siguiente manera:

    1. Un inocente ciudadano sale de donde sea que se encuentre y se da cuenta que su auto ha sido robado.
    2. Llama a la policía y al seguro. Conociendo la eficiencia de ambos, este paso duraría por encima de una hora.
    3. Usando la magia del GPS, se encuentra el vehículo. La policía va en su busca.
    4. Aquí es donde se complica. Pueden pasar varias cosas:
      1. La policía encuentra el esqueleto del auto con todas las partes robadas. Fue desmantelado media hora antes del paso 1 y lo único que dejaron fue la caja del GPS.
      2. La policía encuentra a los ladrones, que aún se encuentran desarmando el coche. Esperan a que terminen antes de comunicarlo, porque les dieron mordida.
      3. La policía encuentra a los ladrones, que aún se encuentran desarmando el coche. Esperan a que terminen porque son los sobrinos del patrullero.
      4. La policía comunica que encontraron el auto después de robarlo y venderlo por partes.

    ¿Paranoia?

    “Perdiste la cabeza. ¿El gobierno quiere saber donde estamos todo el tiempo? No te creas tan importante, no les importa lo que hagas ni donde estés.”

    ¿Creo que existe un complot en el gobierno para tener el control de todos los ciudadanos y establecer un régimen autoritario donde todos son observados? Por supuesto que no. No me preocupa lo que el gobierno actual pueda hacer con toda la información en ese sentido.

    Pero el gobierno actual no va a durar para siempre. No podemos saber qué tan buen voluntad tendrá su sucesor. Además, conociendo los antecedentes de América Latina o incluso el propio México, la idea de un gobierno autoritario no suena tan descabellada. Y si este fuera el caso, ¿quién podrá impedirles que hagan uso de la información tan útil que fue cosechada con un propósito tan benévolo?

    Ahora, otra preocupación (más realista, si quieren) es la del mal uso que se le pueda dar incluso bajo el régimen actual. Como todos los mexicanos sabemos, nuestros dirigentes y funcionarios gubernamentales no son precisamente un ejemplo de ética, honestidad y honradez. Sabemos también que grupos de delincuencia organizada son muchas veces más poderosos que el mismo gobierno. A lo que voy es: ¿De cuánto será la mordida suficiente para que se nos de acceso a los datos del GPS de un ciudadano? Asumiendo, por supuesto, que no se pertenezca a la delincuencia organizada, en cuyo caso seguramente sería gratis. Llámenme paranoico, pero no me daría confianza darle la información de cómo me muevo a un burócrata corrupto.

    “Where does he get all those wonderful toys?”

    En abril de 2010 entrará en vigencia el decreto que reforma la Ley Federal de Telecomunicaciones, obligando a los proveedores de servicio de celulares a mantener un registro de las líneas y las llamadas que realizan. El proveedor deberá entregarle al gobierno datos como: Nombre, domicilio, nacionalidad e impresión de huella digital del usuario de la línea de origen y de destino, tipo de comunicación (llamada, SMS, mensaje multimedia, etc.), duración de la llamada y posición geográfica en la que la comunicación se realizó.

    De nuevo, el pretexto para requerir esos datos es prevenir y combatir delitos como la extorsión telefónica. Y de nuevo, la lógica parece la de alguien que no hace nada más que ver CSI y cree que todo lo que se muestra es técnicamente posible. Claramente, el registro sirve porque todos utilizan únicamente su propio celular, ya que los extorsionadores son tan inocentes que nunca podrían robar uno. Según lo imagino, así sería una extorsión telefónica post-registro:

    1. Un inocente ciudadano entra al cine, o a algún otro lugar donde no se daría cuenta de la pérdida de celular en un tiempo.
    2. Un hombre malo, muy malo, roba su celular.
    3. El hombre malo, muy malo, utiliza ese celular para ya-saben-qué.
    4. El hombre tira el celular a la basura. (Les dije que era muy malo)
    5. El ciudadano inocente sale del cine para darse cuenta de que no tiene celular y lo cancela.
    6. La policía llega con un equipo de S.W.A.T. al centro comercial en 5 minutos, rastrea la señal del celular hasta el basurero y analiza el ADN de la saliva del hombre malo que dejó en el micrófono, encerrándolo en una cárcel donde, por supuesto, no podrá hacer más llamadas de ese tipo.No, esperen, ese es el viaje de ácidos que los diputados que aprobaron la ley tuvieron, aparentemente. La realidad sería como sigue:
    7. En el mejor de los casos, el hombre malo, muy malo, queda libre y el ciudadano se queda sin celular. En el peor, el ciudadano inocente enfrenta cargos por extorsión.

    Pero, aún si el registro funcionara, no sería correcto. Está el problema de la privacidad a la que supuestamente tenemos derecho.

    En la genial película The Dark Knight sucede algo que ilustra esto perfectamente. En ella, Batman convierte todos los celulares de Ciudad Gótica en generadores/receptores de sonar y micrófonos para rastrear voces. Claro, no se compara con el registro, pero una película en la que el protagonista es un hombre que acaba con el crimen vestido como murciélago obviamente tiende a exagerar las cosas. Además de fascinar a mi geek interior, el aparato llamó más mi atención por la reacción del gran Morgan Freeman en su papel de Lucius Fox:

    Batman: Beautiful, isn’t it?
    Fox: Beautiful, unethical, dangerous. You’ve turned every cell phone in Gotham into a microphone. This is wrong.
    Batman: I have to find this man, Lucius.
    Fox: At what cost?
    Batman: It can only be accesed by one person.
    Fox: This is too much power for one person.
    Batman: That’s why I gave it to you. Only you can use it.
    Fox: I’ll help you this one time. But consider this my resignation. As long as this machine is at Wayne Enterprises, I won’t be

    Traducción

    Por supuesto, mientras estamos en el cine queremos que Batman lo use, para encontrar al Guasón. Sin embargo, en el mundo real, Lucius Fox tiene toda la razón. Es demasiado poder para una persona.

    Leí una entrevista que compara al Batman de The Dark Knight con George W. Bush, en el sentido de que hace lo correcto, lo que se necesita para defender al pueblo estadounidense de los malvados terroristas musulmanes aunque la gente lo odie por eso. Este fin justifica los poderes de emergencia que se le dieron al gobierno después del 9/11 con el Acta Patriótica, por ejemplo.

    Si se dan cuenta Batman y Lucius Fox son en cierto modo perfectos, no humanos. Batman, porque no se confía a sí mismo con el poder; Fox porque acepta usarlo sólo cuando es realmente necesario y lo destruye cuando deja de serlo. Los hombres de la entrevista se olvidan de algo muy importante. En el mundo real no hay Batmans. Los presidentes no son perfectos. En el mundo real, todos somos corrompibles. Y el poder tiene la maña de explotar eso.

    Pero no toda la esperanza está perdida, porque se olvidan de otra cosa. Tampoco existen los Guasones. Nadie quiere la destrucción por la destrucción. Los Guasones son fabricados por los que nos dicen que son Batmans para tener algo de que defendernos. Por supuesto, no niego la existencia de las extorsiones telefónicas, el crimen en general o incluso el terrorismo, pero sostengo que las medidas que se toman en su combate son “Demasiado poder para una sola persona” y hacen que sea más difícil distinguir nuestros “defensores” de los criminales. Para seguir citando a The Dark Knight: “You either die a hero or you live long enough to see yourself become the villain”.