Crónicas de la depresión.
Y al abrir los ojos una terrible sensación de angustia te llena todo el corazón, ocasionando que te duela. Muchos creen que la frase común “Me rompieron el corazón” habla metafóricamente, pero no es así, el corazón realmente duele, y es un dolor parecido a cuando te rompes un hueso, excepto que no hay yeso alguno para pegar de nuevo al corazón.
La parte más horrible de sentir aquel dolor es no identificar realmente de donde viene ese quebrantamiento del espíritu. Es decir todo parece estar mal, como si alguien te hubiera jalado todos tus sueños de un jalón, es más como si alguien te hubiera quitado a ti mismo de tu cuerpo y sólo hubiera quedado alguien desconocido que ve todo a través de un filtro negro, ese desconocido no eres tú, por lo tanto no recuerda todo lo que te gustaba, o como disfrutabas de una buena película o buen capítulo de Los Simpsons, tiene la memoria de que lo hacías pero no eres tú.
El mundo parece una bomba de tiempo que gira a tu alrededor y sólo esperas el momento en que explote y todo se acabe. Son tantas las veces que gira y gira que comienzas a desear que simplemente explote para quitar la terrible incertidumbre.
Las personas que te rodean así como tú, no te reconocen, se preocupan y se asombran de verte tan lúgubre, con la mirada perdida, y la pierna temblando de ansiedad esperando algo que sabes que no llegará, o simplemente esperando que ese momento acabé pronto porque ya que eres alguien desconocido, no disfrutas estar con tus personas favoritas porque no les tienes confianza, no las conoces, no las admiras, y sin embargo sabiendo que ellos te proporcionaban tanta felicidad no quieres que se vayan , que se enojen o se decepcionen y te da terror pensar que los perderás para siempre.
Ya no te admiras. ¿Qué habría que admirar si todo se ve negro y nada parece salir bien?.
¿Alguna vez han tenido una pesadilla? ¿De esas terribles pesadillas, llenas de miedo, obscuridad, tus más obscuros secretos y temores? Imagina no poder despertar, imagina de hecho que dormir te da aún más miedo porque el despertar el caer de nuevo en la realidad de que es una pesadilla que no acaba es más duro cada mañana.
Te sientes completamente perdido en un laberinto, y todos tienen una opinión al respecto.
-Ve al Psiquiatra, las pastillas te ayudarán.
-No vayas al Psiquiatra, las pastillas te hacen daño, todo está en tu mente puedes salir de esto tú sola.
-Haz yoga eso limpiara tu mente de cualquier ansiedad.
-Levántate a las 5 de la mañana diariamente y haz ejercicio.
-Ve con un chamán.
-Come Hongos, los hongos alucinógenos te abren la mente.
Cada uno de esos consejos para ser tener un buen argumento, sin embargo te torturas a ti mismo por saber que no tienes ni fuerzas para hacerte un sándwich, mucho menos tendrás fuerzas para salir a correr a las 5 de la mañana.
Muchos te juzgan y no entienden, y si fuera ellos tampoco hubiera entendido. Lo cierto es que lo que más me ayudo, fueron las pastillas, demostrando que en realidad si había un desequilibrio químico en mi cerebro. –La parte difícil- encontrar la dosis y el medicamento correcto para equilibrar tu cerebro y que logre funcionar como debería, es decir ver la realidad de una manera objetiva.
El Yoga también me ayudo, me dio esperanza, cada día después del yoga, sentía menos miedo, menos ansiedad, más apoyo. Mi maestra de Yoga es una mujer excepcional que te hace sentir querido y comprendido, y sólo con entrar a su casa tu miedo comienza a desvanecerse.
Así que en está experiencia que tuve, puedo decir que si mezclas lo espiritual con la medicina muy probablemente salgas adelante, y que sí te diagnostican alguna enfermedad mental, siempre habrá una forma de salir.
El proceso hacía la salida del pozo, es lento, muy lento, tanto que acabas desarrollando la paciencia, muy poco a poco comienzan a haber cambios, hasta que de pronto sin darte cuenta un día, eres tú de nuevo.